Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la salud ambiental abarca todos los aspectos de la salud del ser humano, incluyendo la calidad de vida, que está determinada por las interacciones entre los factores psíquicos, químicos, físicos, biológicos y sociales del ambiente. Si cuidamos de nuestro ambiente también estamos cuidando el adecuado crecimiento y desarrollo de nuestros niños y adolescentes, pues ellos tienen un riesgo mayor de exposición y de daño en comparación a los adultos por diversas razones que son características y únicas para cada etapa de su desarrollo.
Cada día nuestra tierra se ve más afectada por las consecuencias del cambio climático o el “efecto invernadero”, como también se le conoce. Una de las estrategias a nivel mundial para hacer un llamado a la atención y cuidado de nuestro entorno, recursos naturales y desarrollo sostenible, fue la designación por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) del 5 de junio como Día Mundial del Medio Ambiente. Ese día en todo el mundo se realizan diferentes actividades que buscan fomentar la cooperación de todas las naciones en el cuidado de nuestro ambiente. Esto es algo muy bueno, pero lo esencial es no dejar que dichas actividades sean solo por ese día, lo ideal es hacerlas parte de nuestro quehacer diario, orientando a nuestros niños para que participen de forma activa en esta campaña.
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